Sesiones de Constelaciones Individuales

Constelaciones Sistémicas Individuales
Inversión  S./ 180.00

Las inscripciones se podrán hacer a los teléfonos:
Teléfono Fijo: 6984048 / 2412876 / 7380682

Stephen Campbell

Cecilia Ferreyros-Nash


Actividad Diurna y nocturna
Cómo entender el amor para descubrir el camino
La Libertad
¿Quién puede beneficiarse de Constelaciones Familiares?

Todos procedemos de una determinada familia y, aunque seamos inconscientes, tenemos algo pendiente que resolver en nuestra relación con dicha familia. Por tanto, todos los que tengan una madre o un padre pueden obtener algo de este método terapéutico.
Cualquier persona que se dé la oportunidad de reunir a sus familiares en una constelación utilizando el trabajo de Hellinger descubrirá que la constelación representa sus relaciones familiares con precisión y le revela un significado oculto a la persona que dispone la colocación de los familiares.
Pero las dificultades familiares no tienen que ser siempre el problema a tratar en una sesión de Constelaciones familiares. Quizá el problema que te preocupa aparentemente no tenga nada que ver con tu familia. Tal vez no puedes encontrar pareja o tienes dificultades a la hora de mantener una relación. Quizá lo estés pasando mal con un trabajo que te desagrada o tengas problemas con el dinero y el  éxito. Hasta es posible que tengas una enfermedad y pienses que su origen sea psicosomático. Tal vez no te suceda nada en concreto, pero sientes que tu vida está vacía y que no tiene sentido.
Constelaciones familiares puede aplicarse a cualquier cosa que ocasione un trastorno emocional o práctico en nuestra vida, pues podemos encontrar el origen de la mayoría de estos problemas en asuntos familiares pendientes de resolver.
Los problemas que nos impiden llevar una vida alegre no surgen de la nada. El mero hecho de comprender que las dificultades personales forman parte de una falta de armonía, que engloba a todas las personas con las que crecí y a las que precedieron, me ofrece la posibilidad de relajarme.

El padre
Inicialmente, los padres dan a los hijos la vida. Con este acto de tan profunda realización le dan todo lo que tienen. No pueden ni agregar ni restar nada. En esta consumación del amor el padre y la madre lo dan todo. Que el hijo tome la vida tal como los padres se la dan sin omitir ni querer eliminar nada es un orden del amor.
El hijo es su padre y su madre y si asiente a sus padres tal cual como son asiente a la vida que viene de lejos y a través de ellos. Este tomar le permite sintonizar con la vida y llevar adelante su desarrollo con todas sus potencialidades traspasando a sus propios hijos luego lo que tomo.
En cambio quien dice tal cual como son mis padres no los quiero, sustituye el tomar por el exigir y el reproche, el resultado es que los hijos se sienten vacíos e inactivos y no pueden estar en paz consigo mismo. El tomar al padre y a la madre es un proceso curativo. Cuando uno de los padres queda excluído el hijo sólo está a medias, nota la falta y es la base de la depresión y otros conflictos y trabas que tenemos en la vida, falta de trabajo, dirección, éxito, dinero, felicidad, estabilidad etc..
Los hijos que piensan que tomando a sus padres en su totalidad asimilarían lo negativo de ellos pierden sin embargo lo bueno de ellos y no pueden encontrar su propia identidad quedando unidos en el reproche infantil.
Cuando integramos a nuestros padres tomamos su fuerza y podemos avanzar  y emprender nuestro camino. La despedida se logra en cuanto tomo todo lo que me dieron y reconozco a mis padres con sus posibilidades y sus límites.
La familia es importante para todos, porque estamos vinculados a ella mediante profundos lazos de amor y lealtad. 
El trabajo de constelaciones está orientado a equilibrar el sistema familiar y a transformar el amor de cada miembro en fuerza vital.
¿A quiénes está destinado este trabajo?
- A personas que padezcan enfermedades graves, que tengan cualquier tipo de adicción y/o trastornos de la alimentación (bulimia, anorexia, obesidad).
- A personas que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio (duelos, muertes trágicas, suicidios, guerras) o
- A personas que tienen dificultades en sus relaciones familiares, que se manifiestan en problemas emocionales, mentales o corporales.
- A personas que tienen problemas de pareja, convivencia o separaciones conflictivas, casos de adopción, abuso sexual, abortos.
- A aquellos deseen enfrentar hechos irremediables de su historia.

Sobre las Adopciones
El hijo es su padre y su madre y si asiente a sus padres tal cual como son asiente a la vida que viene de lejos y a través de ellos. Este tomar le permite sintonizar con la vida y llevar adelante su desarrollo con todas sus potencialidades traspasando a sus propios hijos luego lo que tomo.
Con las adopciones, siempre hay problemas especiales. Ellos reciben grandes beneficios de los padres adoptivos y, muy a menudo, son los padres adoptivos los que les mantienen vivos. Así que cobran un papel muy importante.
No obstante, los niños adoptivos son leales a sus padres biológicos y transfieren esas dificultades a los padres adoptivos.
En el caso de la adopción, hay un proceso que es importante para los niños adoptados que les ayuda a separarse de sus padres biológicos, de manera que pueden volverse hacia sus padres adoptivos y aceptar lo que de ellos proviene.
Pero la separación de los padres biológicos sólo pude ser desde fuera. En sus corazones, los padres biológicos deben mantener su lugar. Y no sólo ellos, también los abuelos y todos los antecesores, porque están conectados de forma muy íntima aunque sean intangibles dentro del destino. Por eso es importante que los chicos también honren el destino.

Tomar Totalmente a los Padres
A veces miramos a nuestra madre y a nuestro padre y pensamos: Allí faltaba algo. No eran perfectos.
Algunos tienes expectativas muy raras puestas en sus padres, como si tuvieran que ser como Dios. No del todo, sólo un poco mejores, claro está.
Es terrible lo que les hacemos a nuestros padres con esas expectativas. Porque nos consideramos con derecho a pedirles cuentas por no haber sido como Dios. Pero sólo porque eran comunes, con defectos, casi los mismos defectos que tenemos nosotros mismos, crecimos y nos hicimos aptos para la vida. Sólo porque nuestros padres eran comunes, con defectos, hemos podido hacernos aptos para la vida.
Ambos Padres
Todo niño tiene dos padres. Siempre necesita a ambos padres. Un niño ha de poder amar a ambos padres. Un niño no entiende por qué sus padres se separan. Ama a ambos por igual. Pero a veces, cuando los padres se separan y el niño se queda con la madre, depende de la madre en todos los aspectos. A veces tiene miedo de mostrar que ama por igual al padre. Tiene miedo de que la madre se enfade y de perder, después del padre, también a la madre. Pero en secreto siempre ama al padre. Si oye decir a la madre que ella ha amado mucho a su padre, el niño puede mostrarle  a la madre que el también ama al padre. Entonces el niño se siente aliviado.
Amor y Orden
¿Qué es más grande y qué es más importante: El amor o el orden?  ¿Qué viene primero? Muchos creen que con que amen lo suficiente todo está en orden. Muchos padres creen, por ejemplo, que si aman lo suficiente a sus hijos éstos se desarrollarán tal como se lo imaginan. Pero a menudo los padres quedan decepcionados a pesar de su amor. Es evidente que el amor sólo no basta.
El amor se ha de someter a un orden. El orden le viene prescrito al amor. Así también en el resto de la naturaleza: un árbol se desarrolla según un orden interno. No se lo puede modificar. Sólo puede desarrollarse dentro de ese orden. Así ocurre también con el amor y las relaciones humanas: sólo se pueden desplegar dentro de un orden.
Si sabemos algo de las ordenes del amor, nuestro amor y nuestras relaciones tienen más posibilidades de desarrollarse plenamente.
Es importante arreglar primero en las familias de procedencia que el hombre respete a su padre y la mujer a su madre.
Una mujer que cree ser mejor que su madre no respeta a los hombres. Tampoco entiende a los hombres, y en el fondo, no los necesita. A la inversa, un hombre que no respeta a su padre y se cree mejor, no respeta a las mujeres.

Sobre el éxito y el fracaso
¿Qué nos lleva al éxito?
Si uno conoce las leyes fundamentales de "Constelaciones Familiares" puede reconocer qué es lo que lleva a tener o no éxito.
En constelaciones familiares se dice que todos tienen el mismo derecho de pertenencia en una familia, y si alguien queda excluido eso tiene como consecuencia grandes limitaciones que afectan la profesión y el éxito. Todos tienen el mismo derecho de reconocimiento; la segunda ley es que en todas las relaciones hay un orden de jerarquía; es decir; que cada uno en su grupo familiar ocupa un lugar determinado y nadie puede ocuparlo; al igual que uno tampoco puede ocupar otro sitio; debe permanecer en el suyo. Los padres tienen prioridad ante los hijos; el hijo mayor tiene prioridad sobre el que nació segundo y así sucesivamente. En una empresa, aquellos que estuvieron antes tienen prioridad ante los que vienen después. Esta ley muchas veces ni es reconocida y ni siquiera se sabe.
¿Quién llegó primero la madre o el hijo?
La madre; sin embargo; por circunstancias de la vida muchos se ponen por encima de ella, le hacen reproches, le dicen como debe ser, la recriminan, la rechazan. El resultado es que fracasan, sufren de bancarrota, pierden su trabajo, no tienen dinero.
Sin respeto uno está en el lugar equivocado, como consecuencia uno fracasa. Cuando uno está en sintonía con su madre su rostro resplandece, e irradia amor. En un negocio, se puede ver qué vendedor está en sintonía con su madre y es donde la gente está.
Al no respetar a nuestra madre nos ponemos encima de ella, a un nivel superior. Bajo la influencia de nuestra conciencia diferenciamos entre una buena madre y una mala madre.
Cada madre como tal es perfecta, nos dio el mayor regalo que nos puedan dar la vida; entonces; ¿cómo puede uno decir "mi mamá es mala"? Al juzgar uno a su madre de esa manera no está reconociendo lo fundamental; lo esencial; de donde proviene la vida; y eso es superioridad. Si uno no reconoce el origen; ¿cómo puede uno tener éxito?.

"Según Hellinger, al nivel de las familias existe una fuerza que se denomina "conciencia común o colectiva", que guía no sólo a los parientes sanguíneos de todas las generaciones de una misma red familiar, sino también a quiénes hayan sido incluídos en ella. Se trata de una fuerza muy contenedora que suma, incluso, a las víctimas y a los victimarios de todos los integrantes del árbol genealógico. Las constelaciones familiares ponen en escena el movimiento del alma familiar.
Graciela Lauro, La reconcilacion con el Origen y el Destino

"Somos un eslabón en la cadena de las generaciones y esta pertenencia al sistema nos obliga a saldar las deudas del pasado. Se trata de una particular forma de lealtad que nos impulsa a repetir, lo queramos o no, lo sepamos o no, situaciones agradables o acontecimientos dolorosos.
Reiterar hechos, fechas o edades que han construido la novela que nos precede es una forma de ser fieles a nuestras tradiciones familiares y a los hechos, gestos y tragedias antiguas"
Graciela Lauro, La reconcilacion con el Origen y el Destino

Lo que da vida al alma, lo que la anima, es el espíritu. Mientras que el cuerpo y el alma nos definen como seres, el espíritu nos abarca. El espíritu es mas grande, se halla en el mundo a la vez que en nuestro ser y también mas alla de ambos. ¿Es el alma familiar parte de un espíritu que nutre nuestras almas individuales?  Estas trascienden el plano individuo. Uno es distinto a sus padres pero se halla conectado a ellos. Nuestros hijos son diferentes a nosotros, pero a la vez se encuentran vinculados íntimamente a nuestro ser.
¿Somos capaces de abrir las puertas del alma?. En el Castillo Interior, un libro que Teresa de Avila escribió sobre la morada del alma, leemos: "Tu alma tiene millones de habitaciones cuyas puertas en su mayoria nunca has abierto. Y en cada una de ellas hay laberintos, fuentes, joyas, gemas y jardines". Todo el pasado, el presente y el futuro se reúne en esos abismos mas recónditos. Se trata de llgar hasta lo mas hondo, hasta el centro interno.
Graciela Lauro, La reconcilacion con el Origen y el Destino

Taller Vivencial de Constelaciones Familiares

Constelaciones familiares es la técnica actual más efectiva para la "resolución de conflictos" identifica de manera inmediata los problemas y las causas en cualquier relación interpersonal y provee las posibles soluciones.

¿Quisieras por fin solucionar los problemas con tus padres, hermanos, hijos de pareja, de salud y negocio?
¿Te gustaría equilibrar tu sistema familiar, y social, y entender qué es la lealtad a la familia,  y cuando la rebeldía es sana?
¿Estarías dispuesto a enfrentar y no tener miedo a la muerte ni a las separaciones?

La familia es importante para todos, porque estamos vinculados a ella mediante profundos lazos de amor y lealtad. 
El trabajo de constelaciones está orientado a equilibrar el sistema familiar y a transformar el amor de cada miembro en fuerza vital.
¿A quiénes está destinado este trabajo?
- A personas que padezcan enfermedades graves, que tengan cualquier tipo de adicción y/o trastornos de la alimentación (bulimia, anorexia, obesidad).
- A personas que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio (duelos, muertes trágicas, suicidios, guerras), o a personas que tienen dificultades en sus relaciones familiares, que se manifiestan en problemas emocionales, mentales o corporales.
- A personas que tienen problemas de pareja, convivencia o separaciones conflictivas, casos de adopción, abuso sexual, abortos.
- A aquellos deseen enfrentar hechos irremediables de su historia.
- A personas que tienen problemas vinculados con inmigración /emigración.
- A padres, educadores y psicólogos que tratan ayudar a los hijos con problemas de conducta, aprendizaje y desarrollo personal.
- A todos los profesionales de la Salud (Psicólogos, Psicoterapeutas, Médicos, Terapeutas Corporales), Asistentes Sociales, Educadores, Maestros, Abogados.

Bert Hellinger es el creador de las Constelaciones Familiares. Filósofo, teólogo y pedagogo alemán fue durante 16 años misionero de una orden católica en Sudáfrica. Posteriormente se forma en Psicoanálisis, Dinámica de Grupo, Terapia Primaria e Hipnoterapia. Trata también con la Terapia Gestalt y la PNL. De su trabajo con Análisis Transaccional extrae una visión multigeneracional en el acercamiento a los problemas y eso le lleva a la Terapia Sistémica. Al profundizar descubre los sistemas de compensación que utilizan los sistemas familiares y desarrolla lo que llamó Órdenes del Amor.

Muchos de nuestros sentimientos, comportamientos y síntomas no están vinculados a nuestra historia personal, sino que tienen su origen en una lealtad familiar que quiere que una generación reanude los conflictos no regulados de las generaciones anteriores.

Las Constelaciones Familiares permiten dar luz sobre estos conflictos y repararlos para liberar los que los llevan.

Órdenes del amor

Bert Hellinger denominó a las normas que regulan los sistemas humanos, Órdenes del amor. El orden está por encima del amor de la misma forma que el cauce conduce al río o el vaso contiene el agua. El amor sólo se desarrolla dentro del orden, pudiendo así crecer y prosperar.

Cuáles son estas tres grandes normas que regulan los sistemas humanos

La pertenencia
Todos los miembros de una familia tienen el mismo derecho de pertenencia. Es un derecho que no se puede impugnar. No hay grado de pertenencia superior o inferior. El simple hecho de nuestro nacimiento (hasta debería decir concepción) nos da un lugar en la familia. Incluso nuestra muerte no puede volver a poner esta pertenencia en cuestión.

El orden
El orden sistémico respeta el orden cronológico. Así los padres vienen antes que los hijos. El primer hijo viene antes que el segundo y así sucesivamente. Un primer cónyuge guarda su lugar de primer cónyuge, incluso si no es ya el cónyuge actual. Los "grandes" asumen las responsabilidades que les vuelven de nuevo, los niños no son más que niños, los mayores tienen derechos y deberes frente a los más jóvenes.

El equilibrio entre dar y tomar
Las relaciones humanas se equilibran según un intercambio equitativo entre dar y tomar (o recibir). La perpetuidad de una relación es condicionada por la igualdad de este intercambio.
Entre padres e hijos, el intercambio se hace de manera diferente: los padres dan la vida al hijo, el hijo recibe la vida de sus padres. Cuando el hijo se vuelva padre dará a su vez a sus hijos, que tomarán. Así el intercambio entre padres e hijos se equilibra ya que la deuda de los hijos hacia los padres por la vida recibida es tan grande que es imposible de devolver. De esta forma el equilibrio se establece.

¿Y cuando no tenemos hijos?
Entonces lo importante es hacer algo bueno con nuestra vida que enriquezca nuestro entorno.

¿De dónde viene esta necesidad de cohesión en el tejido familiar?

Las leyes de la vida son intransigentes y velan con el mayor cuidado del mantenimiento de su plan. En casa, el niño llega en un estado de dependencia total. La necesidad de ser aceptado por su clan, su familia, es vital. Las condiciones en las cuales él se acoge importan poco, con tal de que sea acogido. El niño va pues a hacer suyo incondicionalmente el destino de su familia que comparte sin reservas, y si es necesario a costa suya. Esta forma de amor es más absoluto aún que el amor de los padres para sus niños.
Así el niño, llevado por un movimiento afectivo, puede asumir los sufrimientos y los destinos de otros miembros de la familia, por amor.
Y el sistema familiar, para restablecer un equilibrio roto y su supervivencia, puede encargar al recién llegado la misión de reparación.
Se puede acercar  esto a una transmisión genética ya que es inconsciente, inevitable, impresa en cada una de nuestras células.
Se hablaría de Memoria Familiar Inconsciente.
Los vínculos en la familia son los garantes de la supervivencia de la especie y el individuo (o del grupo cualquiera que sea).
Si estos vínculos, por una razón u otra, se desequilibraron o se destruyeron en la historia de nuestra familia, queda un rastro en la memoria familiar. Esta memoria familiar se transmite y la llevamos todos en nosotros, de manera inconsciente. Y varias generaciones después de que el daño ha ocurrido, mientras no se repare, se pueden ver resurgir rastros de este desequilibrio o esta ruptura. Es una forma de fidelidad familiar inconsciente, una lealtad que impulsa las más jóvenes generaciones "a reparar".

¿Cómo se desarrolla una Constelación?

En la práctica, ponemos en escena la imagen de nuestro sistema familiar eligiendo en el Grupo de Trabajo a los representantes para los verdaderos miembros de nuestra familia. Allí donde hay perturbación, el representante va a manifestar sentimientos, emociones y actitudes que van a evidenciar los vínculos ocultados, los secretos, las normas y sus incumplimientos que regulan nuestro sistema familiar.

Ver estas Constelaciones Familiares colocarse progresivamente hasta encontrar el origen de la perturbación, es como dar luz sobre este momento de vida que permanecía en la sombra y que forma parte de nuestra vida, puesto que pertenece a nuestros antepasados.

Una vez hecha la luz, el trabajo de Constelaciones consiste también en restablecer, uno a uno, todos los vínculos rotos, en solucionar las tensiones, en volver a dar su lugar a los excluidos.

¿Y después?

Una vez restablecido el orden, éste permanece "impreso" en la Memoria Familiar que libera finalmente a los descendientes.
Las Constelaciones no tienen tiempo (el trabajo se hace sobre varias generaciones por medio de los representantes), ni espacio (llegan a los miembros de la familia allí donde se encuentren).
Es un trabajo profundo y que da fuerza. Los efectos pueden ser inmediatos, o tomar tiempo para desarrollarse plenamente.
El simple hecho de asistir a su constelación de forma atenta y sobre todo de haberse impregnado de la imagen final del orden restablecido ya hace su camino hacia el inconsciente.
Y no solo beneficia al interesado. Los representantes también reciben algo sanador para sus propias vidas.

¿Qué problemas podemos abordar?

Paternofiliales, de relación de pareja, de trabajo, desarreglos físicos, adicciones, todo un amplio abanico. En todos ellos podemos encontrar un origen sistémico.

Epílogo

Todas las personas que han participado en una Constelación Familiar coinciden en que, por muy bien que se explique sobre el papel, es una experiencia que sólo se comprende en toda su intensidad viviéndola desde el interior, es decir, realizando la constelación de su sistema familiar o participando como representante.
Actividad Nocturna
Sesiones de Constelaciones Familiares
Una Breve Descripción de Constelaciones Familiares

Constelaciones Familiares es una técnica terapéutica basada en principios sistémicos que permite observar y reordenar de una manera ecológica para un sistema ciertas disfunciones o desarticulaciones que se presentan tanto en individuos a través de enfermedades físicas o trastornos psicológicos; en el ámbito de relaciones de parejas; en el ámbito familiar entre hermanos o entre familiares; patrones infructuosos recurrentes en la vida laboral o estudiantil; en disfunciones organizacionales en empresas y organizaciones publicas; y en problemas organizacionales y pedagógicos en colegios, institutos y universidades.

El proceso se hace mediante representaciones del los principales elementos de la problemática que son acompañadas y en ciertos circunstancias dirigidas por la persona que facilita la constelación en base a la información que se obtiene del consultante (la persona que viene a consultar su problemática) y del campo de información en la cual operan los representantes.

En la evolución del desarrollo de Constelaciones Familiares cuya trayectoria es de más de 30 años se ha visto que los desordenes sistémicos que presentan las problemáticas que se acostumbra trabajar provienen de rupturas en el flujo de las Ordenes del Amor en el lenguaje del creador de esta técnica Bert Hellinger. Las Ordenes del Amor son:

Toda persona pertenece a un sistema. La exclusión a raíz de una muerte súbita, temprana, un aborto, un asesinato etc. si no es reconocida  y aceptada trae consecuencias al sistema.

Existe jerarquía y prioridad en todo sistema. Lo que viene antes tiene jerarquía sobre lo que viene después. Por ejemplo el primogénito tiene jerarquía entre los hermanos simplemente por el hecho que nació primero. Una primera pareja tiene jerarquía sobre siguientes relaciones y la actual pareja tiene prioridad ante la anterior. Si esto no es reconocido y aceptado se produce una discontinuidad y el sistema sufre un desorden causando un problema.

Existe un balance entre el dar y el tomar en toda relación. Una persona da y la otra toma y así se mantiene un proceso de reciprocidad. Si una persona genera un desbalance  dando más de lo debido u otra rechaza recibir; el sistema se desequilibra y una problemática surge.

¿Que puede esperar una persona que cónstela?

Lo mínimo es una nueva óptica al respecto de la problemática que es un primer paso hacia la reposición del orden o la sanación. Y en muchos casos el consultante experimenta una solución.

¿Qué son las Constelaciones Familiares?

Constelaciones Familiares es un modo de psicoterapia sistémica, que en la actualidad está suscitando un tremendo interés en Europa y América, ampliando considerablemente la comprensión de la psique humana.

Esta metodología puede ser aplicada individual o desarrollada en grupo y se enfoca a lograr soluciones para los desordenes que se manifiestan como enfermedad física, psíquica o dificultad relacional, en las familias y en las organizaciones.

¿Cómo se realiza?

Con la ayuda de los participantes de un grupo alguien configura la imagen de su familia. Se configura o bien la familia de origen, es decir la familia de la que uno proviene, con los padres, hermanos y, en caso necesario, también miembros de otras generaciones anteriores, o bien el sistema actual, i.e. su propia familia con el cliente como marido (la cliente como mujer), la pareja y los propios hijos. Aquí también pertenecen las parejas anteriores.

Muchas constelaciones evidencian un gran número de tensiones subliminales existentes en el sistema que los representantes expresan. Así, por ejemplo, el representante de un hijo o un padre que en una constelación es colocado al margen y mirando al vacío, percibe esta posición como una carga. Cada lugar tiene su propia fuerza, de manera que cualquier persona que lo ocupe tendrá percepciones similares. Más allá de la mera percepción, los representantes experimentan una sorprendente variedad de sentimientos y relaciones en la respectiva familia.

El que ocupa el lugar de otra persona comunica las tensiones percibidas en ese papel, tensiones que se disuelven en cuanto son descubiertas y expresadas. En el trabajo concreto se emplean una serie de frases simples con un efecto curativo. Los efectos sobre los demás participantes de la constelación muestran si una frase es acertada y produce un cambio real. De esta manera se permite experimentar con diferentes soluciones posibles y comprobarlas.

El Alma de la Familia

Existe un 'Alma de la Familia Ancestral' que actúa en nuestras vidas. Sus patrones y estructuras del inconsciente pueden 'verse' en la Constelación y por tanto lograr soluciones rápidas y profundas.

Cada uno de nosotros lleva en su interior la imagen de un orden en su familia. En la constelación esta imagen se exterioriza y cobra vida. El cliente elige representantes para cada miembro vivo o muerto de su sistema, inclusive su propia persona. A continuación, se asigna a cada uno de ellos un lugar y una dirección en qué mirar en un campo libre. En todo este proceso, sin embargo, no se determina ninguna postura ni ningún sentimiento concreto.

El enfoque de Constelaciones Familiares va más allá de la historia personal, abriendo una puerta a un espacio nuevo, al espacio de la historia familiar. Con esta experiencia terapéutica se ha descubierto relaciones sorprendentes entre el pasado y el presente. En gran parte, las raíces de problemas se remontan a generaciones anteriores. Toda la familia, incluyendo a nosotros mismos, está vinculada frecuentemente sin sentirlo ni saberlo.

Así, pues, el sufrimiento y la culpa son transmitidos de generación en generación. Todo gira alrededor de la muerte, la injusticia, los golpes deparados por el destino, el amor y las relaciones humanas. Así, por ejemplo, cualquier miembro olvidado o excluido es representado por otro miembro que nace posteriormente en el mismo sistema; su suerte se repite.

A través del inconsciente que nos une a la familia el alma familiar procura que los valores, comportamientos y suertes de nuestros antepasados sigan actuando, vibrando y buscando su realización en nuestra propia persona. Esta lealtad es uno de los valores más supremos. Cada uno asume el papel necesario para el sistema familiar, experimentando así una profunda satisfacción interior.

Cargas de los antecesores, ¿Que problema de mis antecesores estoy cargando sin saber?

Una relación de pareja tiene buenas posibilidades de lograrse cuando ambos miembros son fiables y suficientemente maduros para, en algún momento, formar una familia y cumplir el papel de padre o de madre. Para ello es necesario que (hablando en un sentido figurativo) la madre se encuentre detrás de la mujer, y el padre detrás del marido. Si esta relación está perturbada, también la capacidad de establecer una relación y un vínculo se encontrará perturbada.

Una causa sistémica habitual de este trastorno radica en el pasado de los padres: la madre o el padre tuvieron otra relación vinculante antes de casarse, por ejemplo un gran amor, un compromiso u otro matrimonio. Esta primera pareja también forma parte del sistema, dado que otra ley de la familia dice que también forma parte del sistema aquél que hizo sitio a favor de otro. Si esta persona es olvidada (como ocurre en muchas familias), será representado inconscientemente por un hijo.

El orden que reina en las familias procura que toda injusticia sea expiada. Por tanto, una pregunta importante es ésta: ¿Hubo algún tipo de injusticia o de culpa en la familia? Así, por ejemplo, una familia campesina vivirá como injusticia el hecho de que no se respete la sucesión, es decir, que no sea el hijo mayor quien herede la finca sino su hermano menor. En tales casos, esa finca suele 'traer mala suerte'.

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