Ambar del Alma>
¿Qué es el Aura?

Desde la perspectiva de la Sintergética y la Bioenergética, el aura puede comprenderse como un campo vital e informacional que rodea e interpenetra al cuerpo físico, formando parte de aquello que podemos llamar nuestro cuerpo expandido. No es una estructura estática, sino un campo dinámico y en permanente interacción con nuestro organismo y con el entorno. Desde este modelo, expresa la relación entre cuerpo, energía, emociones, mente y conciencia.

La Sintergética, desarrollada por el Dr. Jorge Carvajal Posada, integra diferentes tradiciones de la medicina energética dentro de una visión de síntesis, en la que la información, la energía y la conciencia participan en nuestra comprensión integral del ser humano. El aura puede imaginarse como una serie de campos o envolturas que se interpenetran. No están separados unos de otros: forman una unidad y se influyen constantemente.

Las capas del Aura

Dentro de distintos modelos de anatomía energética utilizados como referencia en el trabajo con el biocampo, se describen siete grandes niveles o cuerpos sutiles, desde aquellos más próximos a la dimensión física hasta los relacionados con aspectos más profundos de la conciencia.

Los colores que se les atribuyen son referencias simbólicas y vibratorias, no colores fijos. El campo se concibe como dinámico y cambiante.

Suscríbase a
nuestras noticias (emailing)
y haga sus comentarios aquí
Nuestro correo electrónico: info@ambardelalma.net
Fijo: 5112412876 / Celular +51987244021
Contáctenos
Quiénes Somos

1. Capa Etérica, Físico - Etérica
Color de referencia: azul claro o gris azulado.

Es la envoltura más próxima al cuerpo físico y se relaciona con la vitalidad y la organización energética de la biología. En este nivel se sitúa la red energética formada por chakras y nadis, que participa, dentro de este modelo, en la distribución de la energía vital. Es el nivel más directamente relacionado con nuestro estado físico, el cansancio, la vitalidad y el equilibrio energético del organismo.

2. Capa Emocional
Color de referencia: naranja y tonalidades cambiantes.

Está relacionada con el mundo de las emociones, los deseos, las reacciones y los estados de ánimo. Se considera especialmente dinámica, ya que nuestras emociones cambian constantemente y con ellas puede cambiar también la cualidad percibida del campo.

3. Capa Mental
Color de referencia: amarillo.

Se relaciona con nuestros pensamientos, ideas, creencias, patrones mentales y formas de interpretar la realidad. Aquello que pensamos repetidamente puede influir en nuestra experiencia emocional y en la manera en que respondemos a la vida.

4. Capa Astral - El Puente
Colores de referencia: verde y rosa.

Se vincula simbólicamente con el chakra del corazón y representa un puente entre los niveles más relacionados con la personalidad —físico, emocional y mental— y dimensiones más sutiles de la conciencia. Es el espacio asociado al amor, la empatía, los vínculos y nuestra capacidad de relacionarnos desde el corazón.

5. Capa del Patrón Etérico
Color de referencia: azul profundo o índigo.

Representa, dentro de la anatomía energética, una especie de matriz o patrón organizador. Podemos imaginarla simbólicamente como un plano de referencia que contiene información de orden y coherencia hacia la cual el sistema puede orientarse.

6. Capa Celestial
Color de referencia: violeta, luminoso o nacarado.

Se relaciona con la intuición, la sensibilidad profunda, la contemplación, la inspiración y los estados ampliados de conciencia. Es una dimensión que distintas tradiciones asocian con la experiencia de unidad, compasión y conexión con algo mayor que nosotros mismos.

7. Capa Cetérica o Kethérica
Colores de referencia: blanco y dorado.

Es descrita como la envoltura más externa dentro de este modelo de siete niveles. Simboliza integración, totalidad y conciencia, y contiene dentro de sí las demás dimensiones del campo, como una gran envoltura luminosa que mantiene la unidad del sistema energético.

El Aura como expresión de nuestro estado interior, nuestro campo energético no permanece siempre igual. Las experiencias que vivimos, el estrés, nuestras emociones, pensamientos, hábitos y relaciones pueden modificar nuestro estado general de equilibrio y coherencia. Por eso, dentro de este modelo, el aura puede comprenderse también como una expresión de nuestro mundo interior.

Cuando estamos centrados, vitales y emocionalmente equilibrados, nuestro campo tiende hacia una mayor organización. Cuando atravesamos períodos prolongados de tensión, agotamiento, preocupación o conflicto emocional, podemos experimentar una sensación de densidad, contracción o pérdida de vitalidad. En el lenguaje de la anatomía energética, estas alteraciones han sido descritas simbólicamente como zonas de menor luminosidad, bloqueos, discontinuidades o pérdidas de coherencia del campo. Más que entenderlas como algo negativo que debemos combatir, podemos verlas como señales que nos invitan a escuchar aquello que necesita atención y armonización en nosotros. Armonizar nuestro campo energético, armonizar el aura significa favorecer nuevamente un estado de equilibrio, integración, vitalidad y coherencia. La meditación, la oración, la respiración consciente, el sonido, el color, las visualizaciones y diferentes prácticas energéticas pueden acompañarnos a recuperar nuestro centro. Pero el verdadero trabajo no ocurre únicamente desde afuera, también implica observar nuestros pensamientos, reconocer nuestras emociones, transformar patrones que ya no necesitamos y aprender a escucharnos con mayor profundidad, porque armonizar nuestro campo energético es también armonizar nuestra relación con nosotros mismos y con la vida.


Práctica de Respiración Consciente con Color

Podemos utilizar el color como un recurso de visualización, intención y meditación para favorecer un estado interno de mayor calma y coherencia. Esta sencilla práctica puede realizarse durante unos minutos.

Verde - Equilibrar

Cierra los ojos y realiza una respiración lenta y profunda. Al inhalar, visualiza una luz verde esmeralda que llega suavemente hasta el centro del pecho. Al exhalar, imagina que esa luz se expande por todo tu cuerpo y hacia el espacio que te rodea, permite que cada respiración vaya liberando tensión y creando una sensación de amplitud.

Realiza tres respiraciones conscientes.

Azul Índigo - Reorganizar

Ahora imagina que inhalas una luz azul profundo o índigo, al exhalar, visualiza esa luz recorriendo suavemente todo tu campo, devolviéndole una sensación de unidad, orden y coherencia. No necesitas forzar ninguna imagen. Simplemente permite que la intención acompañe tu respiración.

Realiza tres respiraciones.

Dorado - Integrar

Finalmente, imagina una luz blanca o dorada descendiendo suavemente sobre ti. Inhala esa luminosidad y, al exhalar, visualiza cómo se expande alrededor de todo tu cuerpo formando una gran envoltura luminosa. Siente durante unos instantes tu respiración, tu cuerpo y tu presencia.

Realiza tres respiraciones y permanece unos segundos en silencio.

El verdadero trabajo comienza dentro, el aura no es algo separado de nosotros. Desde esta mirada, es una expresión de cómo estamos habitando nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente y nuestra conciencia. Por eso, trabajar con nuestro campo energético también significa aprender a escucharnos. Cuando aquietamos la mente, reconocemos nuestras emociones y volvemos al corazón, recuperamos progresivamente nuestro centro. No se trata de luchar contra la oscuridad, sino de recuperar la coherencia que permite que nuestra propia luz vuelva a expresarse.