Debido a la gran cantidad de llamados de teléfono y emails, preguntando sobre el curso de Sanación del Siglo XXI y la formación de nuevos terapeutas, realizamos esta declaración:

Por qué este año no realizaremos el Curso de Sanación del Siglo XXI
Por el equipo de Ambar del Alma

"Si todo el estudio de las nuevas frecuencias de sanación, si toda la energía, si toda la conciencia está cambiando, y también los pacientes, por qué no plantear una pausa para estudiar bien la enseñanza de la Sanación de tal forma que quede mirando hacia las nuevas generaciones y de esta manera, el año 2013 formar terapeutas de la nueva era. Para esto, decidimos estudiar y darnos este año para volver a ser alumnos... ya veníamos siéndolo desde hace 2 años, tomamos contacto con nuevas visiones y profesores de diferentes partes del mundo, y todos están mirando con ojos de caos, maravillados del nuevo orden que se viene. La Sanación también se merece un nuevo orden, y la enseñanza también".

Cuando leí la definición de la palabra Crisis, entendí lo que estaba pasando en estos meses previos al cambio de era. Crisis (del latín crisis, a su vez del griego ???s??) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución.
Estamos en una era de crisis, pero esa es la buena noticia, porque esta crisis emerge del caos al orden. Vamos hacia un nuevo orden.
En este proceso tenemos que mirar hacia delante, hacia el nuevo mundo. En este orden, resulta importante mirar cómo se ordenará la energía de ascensión y cómo trabajaremos con esta energía. La sanación evolucionará. Esto significa que en estos días comenzamos a observar resultados asombrosos al uso de nuevas tecnologías de bioenergética y cómo las nuevas directrices nos apuntan al uso de la modulación de ondas de forma, es decir, a cómo el sanador será un conductor de energías esparcidas en el espacio y cómo atenderemos a los pacientes con estas energías.
Luego de estudios muy profundos durante todo el año 2010 y 2011, hemos aprendido de esta palabra "Crisis". Hemos entendido que en las crisis surgen oportunidades y que el nuevo orden que comienza a diseñarse, está lleno de beneficios y maravillas para el alma. Pero estamos en ese proceso, ordenando los conocimientos y preparándolos para dictar un curso de Sanación del Siglo XXI con contenidos repasados, probados y enfocados a preparar terapeutas que sepan usar las nuevas energías con contenidos apropiados.
Nosotros creemos que una pausa es parte de este proceso para poder repasar las mejores técnicas y complementos para dar un curso de Calidad, porque sabemos que en el pasado hubo muchas técnicas, y las puedes aprender todas, pero las frecuencias están cambiando, la energía está cambiando y por qué no pensar que las técnicas de sanación también pueden evolucionar hacia lo que vendrá en el futuro. Queremos dar una nueva visión de lo que es Sanación. Y nos declaramos "buenos alumnos" para poder recopilar toda la información. De allí todo lo nuevo que estamos planeando para este año en un calendario de actividades centrada en el Alma.
Hasta hace un tiempo, nuestra experiencia terapéutica era una vivencia sanadora como si fuera un ritual.. es que es un ritual. El ritual es hermoso, pero ahora nos resulta más integrador agregarle conocimiento y nuevos talentos que apuntan hacia la unión entre la materia del cuerpo en esta tercera dimensión con los procesos de ascensión. Toda la humanidad dará este paso, todos estaremos en la nueva dimensión, es una gran noticia, pero no todos somos conscientes de esto. Los pacientes han cambiado, las dinámicas de los cuestionamientos cotidianos han cambiado, la manera de comunicarnos ha cambiado, las formas de amarnos ha cambiado, las afecciones emocionales de estos días y las enfermedades son distintas a las que sucedían hace 10 años atrás: nos hemos vuelto glandulares y ahora las enfermedades involucran aspectos neurológicos, psicológicos, inmunitarios y endocrinos. Y hay que saber cómo funcionan estas estructuras. Hay que aprender el sentido emocional, energético y espiritual de estas nuevas afecciones humanas. Los niños están distintos, comen la mitad para tener casi el doble de energía (esto es una conclusión aparente y sólo guiado por la observación), los niños reflexionan distinto y nos llama la atención sus comentarios tan filosóficos y evolucionados en su forma de ser. También los hay más hiperactivos o con comportamientos distintos a lo esperado. Les exigimos ser promesas del futuro con tecnologías, métodos y costumbres del pasado. Es decir, les pedimos innovación con elementos ya descubiertos. Los niños son distintos y requieren formación y educación por emoción. Los adultos tenemos que aprender de nuevo su dinámica para ser vehículos y facilitadores y no los obstáculos.
Los adultos también han cambiado: el aumento de las afecciones autoinmunes basadas en síndromes se suman a las nuevas enfermedades glandulares, sustentadas en el manejo de hormonas, aminoácidos, neurotransmisores y neuropéptidos. Para ello, se inicia una disciplina llamada Neuropsicoinmunendocrino, que debería ser la disciplina terapéutica que le toque evaluar los procesos físicos de las personas, pero en esta definición se incorpora a las emociones o psiquis como parte componente de los factores que influyen en la generación de algún trastorno.
Si todo esto es distinto, ¿por qué no plantear que las técnicas de sanación también evolucionarán?. Si todas las culturas pre-colombinas sabían de este cambio, cómo ellos se han preparado para este proceso?. Todas las culturas tienen respuestas a estos movimientos del universo, todas las culturas sabían que tendrían que cambiar la manera de generar unidad entre cuerpo-alma y universo, todas las culturas sabían que todo está integrado y que todos somos uno, sólo que faltaba el momento que esto sucediera, y esto está sucediendo, por lo tanto -al menos nosotros- estamos reestudiando la Sanación hacia la nueva era, llevando el caos de la nueva realidad hacia el orden de los nuevos tiempos, tomando lo maravilloso que nos ha enseñado el pasado, tomando lo mejor de grandes maestros y aprendiendo a tomar lo nuevo, lo que se viene, así, con sus errores y sus aciertos, tal como se ha hecho ciencia y magia en todas las culturas.
Proponemos un nuevo orden en la enseñanza de la Sanación, y te proponemos que también estudies y ejecutes lo que te servirá en el futuro, no te detengas en tu búsqueda personal, nosotros no nos detenemos, sino que no nos atrevemos a enseñar algo que está en transformación. Y no somos los primeros, más bien, todos los nuevos sabios, maestros y profesores lo están reestudiando. ¿Por qué no nosotros?. Proponemos un momento de pausa a las doctrinas y estilos, a los movimientos y agrupaciones. Proponemos tomar distancia, proponemos un foro, una discusión con profundidad y calidad de aporte para que durante todos estos meses hasta la culminación del gran caudal de energía pronosticado para el próximo diciembre de este año, tengamos con precisión la manera de entender lo que viene, tengamos con mucha alegría un programa de estudio de la Sanación con miras al futuro y las nuevas generaciones.
Las nuevas terapéuticas, como las disciplinas, debieran planearse el cómo hacer de su especialidad un aporte hacia el futuro. Cambiará la manera como percibimos la familia, las relaciones amorosas, las relaciones con el medio ambiente, las relaciones con la tecnología. Cambiará la definición de tecnología. Creemos en este presente, fin de esta era, que tecnología es todo lo que debiera proveernos de tranquilidad para estar en integridad, y justamente ha generado lo contrario, nos ha vuelto más inseguros. Creímos que la seguridad era rodearnos de elementos externos y nos olvidamos que la seguridad es nutrir el interno. Esta definición se aplica a todos los trastornos y eventos sociológicos, antropológicos y psicológicos para entender el presente. En el futuro, incluyendo la sanación, deberá estar netamente enfocado al interior de las personas, en donde el amor a sí mismos y el uso de la conciencia como elemento de construcción de realidad y deseo, pasa a ser la herramienta más importante para la construcción del presente para que nosotros y las generaciones futuras tomen la única verdad: aceptar que la felicidad está en el interior de cada uno, y que ser feliz es un presente y no una meta. Que todo esto se sustenta en la capacidad de amarnos a nosotros mismos como amaríamos a los demás.
Así que con toda esta reflexión, declaramos con mucho orgullo que postergamos la enseñanza de nuestro curso de Sanación del Siglo XXI, de tal manera de tomar clases y ser alumnos de maestros ejemplares de estos temas para que el próximo año podamos entregar nuevos contenidos, nuevas técnicas y un proceso de conocimiento práctico, emocional y científico que deje mirando a los alumnos hacia el futuro.
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